El anonimato de los cofundadores .-Trustees' Committee on Public Information






 
Historia y acciones del

Comite de custodios de Información Publica





2001
 
El  comite recomendó que la siguiente politica sea usada como guia en nuestra información Publica en las actividades que tengan que ver con el anonimato de nuestros cofundadores Bill W. y el Dr.bob.

G.S.O. Public Information Policy on the Co-Founders’ Posthumous Anonymity


La Información Pública de la OSG deberia mantener el anonimato de todos los miembros, vivos o muertos, incluyendo los cofundadores, hasta el maximo posible.
La oficina de información publica de la OSG existe en su relación con el publico en general como una fuente de información del programa de recuperación y la comunidad de alcoholicos anonimos, no como una fuente de información individual de los miembros de alcoholicos anonimos, vivos o muertos.
Dado que en la literatura de AA existe información que rompe el anonimato de nuestros cofundadores, la cual esta disponible para el publico en general, las cuestiones  pueden ser dirigidas  a esa información . La oficiina de IP también puede facilitar copias de esa información  a los medios. Caulquier otra información no debería ser facilitada, esto por respetar nuestra policita de anonimato, y este honor también se aplica a nuestros co fundadores como miembros de alcoholicos anonimos ellos mismos.

    

Ninguna otra información debiera ser provista de miembros de AA, pasados o presentes, bajo ninguna circunstancia.

Nota: . la OSG aprobó esta declaración el 30 de julio de 2.001 en una reunión 

La Expansión de Alcohólicos Anónimos







Alcohólicos Anónimos comenzó a expandirse hacia otros países en los años 40, no como el resultado de una decisión de ejecutivos sin rostro en una oficina general, sino gracias a un alcohólico preocupado e inquieto, sobrio en A.A., tendiendo su mano en ayuda de los alcohólicos del mundo que aún están sufriendo. En esa década, el mensaje era llevado por los miembros de A.A. en los servicios militares durante la Segunda Guerra Mundial, y después por hombres de mar o »internacionalistas«, como se los dio en llamar, y por miembros empleados de ultramar —los primitivos »solitarios«—.
Fue llevado por los medios, especialmente por un artículo sobre A.A. que apareció en 1946 en el Reader´s Digest. Cuando fue impreso en ediciones extranjeras del Digest, provocó llamadas de ayuda a la Oficina de Servicios Generales en Nueva York desde lugares tan lejanos como Sudáfrica y Nueva Zelanda.
Esta expansión de A.A. en el mundo fue muy excitante para el personal de las Oficinas Generales y una profunda gratificación para el cofundador Bill W. En mayo de 1950, Bill y Lois fueron a Europa con el expreso propósito de visitar A.A. en Noruega, Suecia, Dinamarca, Holanda, Francia, Inglaterra e Irlanda. Por el año 1955, Bill pudo declarar en la Convención de San Luis que »A.A. había establecido cabezas de playa en setenta territorios extranjeros«. En los años subsiguientes, esas »cabezas de playa« se transformaron en grupos; los grupos establecieron sus propias oficinas de servicio, sus propias operaciones para la publicación de la literatura de A.A. y eligieron sus propias juntas de servicios.
La Constitución de la Conferencia de Servicio General, redactada a fines de 1940 por Bill W. y Bernard Smith —custodio clase A, Presidente de la Junta de Servicios Generales—, y adoptada en 1955, proponía que la Conferencia de Estados Unidos y Canadá debería eventualmente tener »secciones« en países extranjeros. No obstante, cada país fue desarrollando su propia estructura autónoma de servicio. La mayoría, en mayor o menor grado, se remitió al modelo de EE.UU. y Canadá, pero todas ellas independientes.
Fue contra esta influencia que a mediado de 1960 Bill W. comenzó a pensar en una reunión mundial de servicios. A partir de sus observaciones personales durante su viaje a Europa en 1950, y de la subsiguiente correspondencia con los pioneros de A.A. en muchas otras tierras, Bill se dio cuenta de cómo las endebles estructuras de servicios estaban cediendo. Comprendió la necesidad que ellos tenían de contar con literatura de A.A. en su propio idioma; se dio cuenta de los obstáculos para su desarrollo, por la ignorancia de los profesionales en sus países; de los argumentos y controversias que surgieron dentro de sus filas y sus temores a todo tipo de calamidades. En este sentido, él vio fuertes paralelos —como escribió al Dr. Bob— »con nuestros propios inicios en Akron, Cleveland y Nueva York«. En octubre de 1967 estaba preparado para hacer la siguiente sugerencia a la Junta de Servicios Generales:
»Se sugiere que la O.S.G. realice una encuesta dirigida a todas las áreas del mundo de mayor población de A.A., preguntando si les gustaría, sobre bases tentativas y sólo con propósitos de exploración, asistir a una reunión de servicios mundiales, a realizarse en Nueva York en 1969.
»Quizá se necesitarían dos delegados de cada país o región participante. Cada país sería invitado a contribuir en una reunión de tesorería y, además, a pagar una parte —quizá los primeros $200.00 USD— de los gastos de cada delegado.
»Estos delegados —incluyendo dos delegados de nuestra propia Conferencia (EE.UU. y Canadá)— se sentarían con miembros de nuestra Junta de Custodios, además del personal y directores de nuestros servicios que sean necesarios.
»La reunión así formada mostraría en principio la evolución de nuestros servicios aquí y la parte que ellos han jugado en el desarrollo de Norteamérica. Retrospectivamente, esta evolución podrá verse como algo que fue absolutamente necesario para el funcionamiento de A.A. como un todo, particularmente en este país y en Canadá. La necesidad de conseguir un compromiso similar en otras partes será presentada como fundamental y esencial. En resumen, presentaremos esta visión de los servicios generales en ultramar como indispensable para el futuro funcionamiento mundial.
»Tomando en consideración las etapas de desarrollo en las cuales se encuentran las escasas estructuras de servicio existentes en el exterior podemos ofrecer, tentativamente, futuros pasos que cada uno deberá seguir como objetivos mundiales de larga duración.
»Usando estas sugerencias como base de nuestra discusión, deberemos entonces prever las dificultades que se puedan evitar en aquellos países que están luchando para consolidar un organismo de servicios generales. Incluso en esta primera reunión, podríamos llegar a un acuerdo sobre el orden de los mencionados pasos, que se podría comunicar a otras regiones sin representación en la reunión.
»En la próxima reunión de los custodios, quisiéramos que nos autoricen para que preguntemos a unos 15 países si querrían enviar delegados. Es decir, investigaríamos si tienen interés en una reunión de este tipo.
»Si, al celebrarse la reunión de los custodios en enero, se ha mostrado suficiente interés, prepararemos una comunicación más específica sobra esta cuestión —que se presentaría en la Conferencia de Servicios Generales de 1968 para sondear opiniones—. Si la Conferencia está a favor del proyecto, pediremos que se apruebe la asignación de los fondos necesarios.«
La Junta autorizó el proyecto y, el 15 de noviembre de 1967, se envió la carta siguiente a representantes en el Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda, Francia, Bélgica, Alemania, Finlandia, América Central (Costa Rica, Honduras, Guatemala, El Salvador, Panamá, Nicaragua), Sudamérica, México, Noruega, Sudáfrica y Holanda:
»Queridos amigos:
»Les dirigimos esta carta a ustedes en la seguridad de que los miembros de su junta serán informados de su contenido. Gracias anticipadas por su ayuda en este asunto de suma importancia para A.A.
»En este memorándum, propongo que A.A. dé los primeros pasos hacia la formación de una conferencia de servicio mundial. Es posible que, en el futuro, la cantidad de miembros de A.A. en el extranjero exceda a la de los EE.UU. y Canadá.
»En el ›Manual del Tercer Legado‹ (ahora ›Manual de Servicios de A.A.‹) ya se enuncia el principio de que la Oficina de Servicios Generales de Norteamérica (en Nueva York) se debería convertir un día en el centro de servicio más antiguo de entre las varias oficinas nacionales y de zona establecidas por todo el mundo. Esta insinuación ya nos ha sido de gran valor para fomentar los esfuerzos de A.A. en el extranjero, porque ha desvanecido la idea de que los servicios generales en Nueva York dominarían el mundo de A.A.
»No obstante, es probable que la Conferencia de Norteamérica quiera participar en una Conferencia de Servicio Mundial, a la cual delegados acreditados serán enviados por oficinas nacionales y de zona de todas partes del mundo.
»No cabe duda de que se acerca la época en que será cada vez más necesario establecer estructuras de servicio en muchas partes del mundo —oficinas y juntas parecidas a las que ya existen en algunos países y que se van desarrollando en otros—.
»Hay muchos problemas de crecimiento y relaciones que exigen un intercambio de experiencias a nivel internacional. Los problemas de relaciones públicas, anonimato, automantenimiento, así como relaciones con la medicina y la religión, se sienten gravemente en los países en donde existe A.A. Además, el intercambio de experiencias y prácticas puede resolver de una manera óptima el problema de publicar y distribuir la literatura de A.A.
»Para empezar, proponemos que en el otoño de 1969, durante tres días se celebre una Reunión de Servicio Mundial —no una conferencia, ya que no representaría al mundo de A.A. en su totalidad—.
»Consideramos la posibilidad de efectuar esta reunión en Nueva York, para que los delegados puedan beneficiarse de la experiencia de los miembros del personal y tener la oportunidad de ver el manejo de una oficina con 30 años de existencia. A la reunión asistirán delegados de países en donde la población de A.A. ya es bastante grande y los problemas de crecimiento ya se han presentado. Es probable que menos de 15 países y/o zonas tomen parte en la Primera Reunión de Servicio Mundial.
»Dos delegados podrían asistir por cada país o zona. Uno debe ser el director principal de servicios de A.A.; el otro puede ser, por ejemplo, el coordinador de la junta o comité de servicios, y puede ser miembro de A.A. o una persona no alcohólica.
»Ambos delegados deben tener un conocimiento básico del inglés. Será necesario conducir la reunión en inglés, ya que no se pueden costear los gastos de traducción simultánea. No obstante, tendríamos intérpretes durante las entrevistas.
»La Primera Reunión de Servicio Mundial sería financiada por las contribuciones voluntarias de los países participantes (de fuentes de A.A. solamente), y cada país contribuiría a una tesorería mundial de acuerdo con su condición económica.
»¿Les sería posible tomar este programa en consideración lo más pronto posible y contestar a las siguientes preguntas?
»1. ¿Les parece este programa una buena idea?
»2. ¿Pueden ›elegir‹ a dos delegados que realmente representen a los grupos en su país o zona?
»3. ¿Con cuánto dinero puede su país contribuir a la tesorería de la reunión mundial?
»4. Además de lo anterior, solicitaríamos a cada país contribuir con los primeros $200.00 dólares de gastos ocasionados por cada delegado. ¿Consideraría práctica esta medida su grupo?
»Si es posible, les agradeceríamos responder antes del 15 de diciembre. Cuando tengamos sus respuestas —y si nuestra idea es aprobada por la gran mayoría— presentaremos el programa a la Conferencia Norteamericana, pidiendo que se apruebe la asistencia de dos delegados y una contribución para cubrir los gastos de la reunión.
»Siento que comienza un crecimiento maravilloso de A.A. en el mundo entero, incluso al pensar en unos veinte o más de nosotros reunidos, cara a cara, hablando de la gran visión de las oficinas de servicios generales establecidas en todas partes del mundo.«
Les saluda atentamente,
Bill W.
(Cofundador de A.A.)
Las ideas que Bill presentó fueron aprobadas con gran entusiasmo por los países interesados, la Junta de Custodios en Nueva York, y los delegados de la Conferencia de Servicios Generales de 1968 (de EE.UU. y Canadá).
Bill leyó el siguiente comunicado a la Junta de Servicios Generales en su reunión de enero de 1968:
»En nombre de la Conferencia de Servicios Generales Norteamericana, los custodios de la Junta de Servicios Generales de A.A., y los miembros del personal de la Oficina de Servicios Generales de Nueva York, quisiéramos presentar la que es, a mi parecer, nuestra posición sobre la cuestión del establecimiento de más servicios generales en países extranjeros y sugerir los pasos que se pueden dar para consolidar el trabajo de servicio general que ya se realiza en el extranjero, para aumentar la cantidad de centros de este tipo en países extranjeros, y para darles un plan metódico de desarrollo que se pueda adaptar a las varias necesidades de los muchos países que se vean implicados, de una u otra forma, en estas actividades.
»Primero, quisiera señalar la distinción entre los servicios locales y los servicios generales o mundiales. Aunque A.A. es una sociedad que no tiene ni una estructura inflexible ni un reglamento rígido, nos damos cuenta de que los servicios de A.A., organizados y propiamente administrados, son esenciales para asegurar que funcionen bien los grupos, las áreas locales y A.A. en su totalidad. Es la única manera en que podemos llevar nuestro mensaje al alcohólico que aún sufre. Por lo tanto, nuestros grupos comúnmente nombran comités, cuyos miembros sirven por rotación, y en los centros metropolitanos más grandes, elegimos comités locales o centrales, que se encargan de responder, en sus oficinas o por medio de servicios de contestación telefónica, a los que piden ayuda, apadrinándolos, aconsejándoles sobre la hospitalización, etc. Estos trabajos los hacemos con el objeto de responder únicamente a las necesidades locales y a los problemas de área. La mayoría de los miembros de A.A. están familiarizados con estas actividades, y se dan cuenta perfectamente de que son necesarias; muchos miembros siguen creyendo que A.A., para funcionar eficazmente, no necesita más que de los servicios de grupo y de intergrupo. Pero no es verdad.
»Ya en 1938 se reconoció que A.A. tendría que establecer una entidad directora a nivel internacional, y que dicha entidad tendría que crear aquellos servicios fundamentales que no se debían suministrar en la localidad de una manera casual. Si no hubiéramos hecho esto, la Comunidad de A.A. se habría hundido, sin duda, en un cisma, si no en la anarquía. Obstaculizado así, nuestro mensaje nunca habría podido llevarse a ninguna parte. La mayoría de nuestros miembros actuales bebería todavía, o estarían muertos.
»El primer paso fue crear una junta administradora que se llama, hoy en día, la Junta de Servicios Generales de A.A. Trabajando conjuntamente conmigo y con el Dr. Bob, esta entidad comenzó a suministrar los servicios vivificantes, beneficiosos para A.A. en su totalidad, y para aquellos innumerables alcohólicos que aún sufrían y que no sabían nada de nosotros.
»Nuestro próximo paso fue empezar a preparar una literatura uniforme. Con este fin, logramos publicar, en 1939, el libro Alcohólicos Anónimos. Este volumen y los demás libros y muchos folletos que se han escrito desde entonces pusieron a A.A. a disposición de la gente en todas las partes del mundo. Por consiguiente, no se podía desvirtuar el mensaje de A.A. Emprendimos así nuestro primer intento para asegurar la unidad de A.A. y la eficacia de sus operaciones.
»En 1940 abrimos una oficina pequeña en Nueva York. Originalmente sólo dos personas —una secretaria y yo— servimos como oficinistas. Muy pronto nos llegaron peticiones de información, a las cuales empezamos a responder. Escribimos a cada persona que nos envió una carta y, cuando fue posible, dirigimos a los que buscaban ayuda a los pocos grupos que en aquel tiempo existían. Incluso en aquellos primeros días, se comenzó a dar publicidad a nivel nacional. No podíamos dejar esta comunicación de valor inestimable en manos de cualquier alcohólico que quisiera agarrar un micrófono o publicar su nombre en la prensa precipitadamente. En 1941, con mucho cuidado arreglamos que se publicara el famoso artículo del Saturday Evening Post; como respuesta a esta publicación, nuestra oficina fue inundada con 6,000 súplicas desesperadas de ayuda. Algunas nos llegaron de países extranjeros. Así fue el comienzo de nuestro servicio de información pública; desde entonces sus experiencias valiosas han sido transmitidas a las cinco partes del mundo.
»En aquella época, nuevos grupos de A.A. brotaban por centenares. La mayoría de ellos pronto se encontraron con graves problemas —principalmente los problemas de miembros de A.A. que intentaban vivir y trabajar juntos en armonía—. Manteníamos una correspondencia consultiva con una creciente cantidad de grupos. A muchos de aquellos grupos les comunicamos las experiencias venturosas de grupos más antiguos. Así evitamos un desastre. Hoy en día, los grupos en todas partes del mundo pueden aprovecharse de esta actividad importante, que ahora se llama ›relaciones de grupos‹.
»En 1945, las lecciones de esta abundancia de experiencia de grupos fueron recopiladas en las ›Doce Tradiciones‹ de A.A. —las guías de suma importancia en que se fundamenta nuestra unidad extraordinaria—. Nuestros custodios se hicieron vigilantes de las mismas Tradiciones. La sede central en Nueva York instó a todos los miembros a que las aceptaran y adoptaran, explicando los peligros que representaba una desviación de ellas.
»Muchos otros servicios fueron creados para responder a necesidades específicas, por ejemplo: guías para los trabajos en hospitales psiquiátricos, cárceles y miembros solitarios. En 1944, nuestra revista de carácter nacional e internacional, ›The Grapevine‹, de A.A. empezó a publicarse.
»Los ejemplos anteriormente mencionados —y se pueden citar otros muchos— hacen destacar la necesidad de prestar servicios generales globales. Sin duda, se puede atribuir el crecimiento de A.A. y su armonía, en gran parte, a la administración de estos servicios esenciales, durante 30 años, por medio de nuestra oficina de Nueva York.
»Hasta 1951, la supervisión del servicio mundial en Nueva York, era la responsabilidad de nuestra junta de custodios, del personal de la oficina central y mía; nombrados por nosotros mismos, nos encargábamos de esta actividades.
»Aunque los grupos en los EE.UU. y el Canadá habían costeado los gastos de nuestra operación, no tenían ni voz ni voto en la dirección de nuestros asuntos en el exterior. Al efectuarse la Conferencia de Servicios Generales Norteamericana en 1951, la situación cambió. En este momento histórico, los custodios y yo nos hicimos responsables ante un cuerpo de delegados elegidos por los estados y provincias. Nuestros servicios generales fueron vinculados firmemente a A.A.
»También se inició otro cambio importante. El Dr. Bob había fallecido. Yo era el único cofundador sobreviviente. La pregunta se planteó: ›¿Quién asumiría mis responsabilidades?‹ Había desempeñado dos funciones. Junto con el Dr. Bob, había servido como símbolo del aspecto espiritual de A.A. Por supuesto, no se podría delegar esta función a ningún individuo o junta. En gran parte, ya se había transmitido a una multitud de miembros de A.A., quienes, por el ejemplo personal que daban de desarrollo y devoción, se habían convertido en modelos inspiradores de un liderato constructivo y espiritual.
»Fue evidente que ningún individuo nos podría reemplazar —es decir, en el sentido espiritual, al Dr. Bob y a mí—. Por lo tanto, el problema de ›sucesión espiritual‹ ya se había resuelto —la Comunidad de A.A. instintivamente había seguido el camino justo—.
»Sin embargo, en cuanto a las responsabilidades que tenía como director de servicio mundial, todavía tenía que abordar los problemas. Finalmente, me di cuenta de que yo tenía que transmitir deliberadamente esta función —no a una persona, sino a muchas personas. Tenía que delegar el cargo de director de servicio mundial a los custodios de nuestra Junta de Servicios Generales. Ellos tendrían que convertirse en los custodios mundiales del servicio de A.A. en la Oficina de Servicios Generales; tendrían que estar al frente de esta organización mundial. No había otro recurso.
»En la oficina no podía seguir sirviendo como el ›Sr. Literatura‹, el ›Sr. Información Pública‹, etc. Tendría que despedirme de mi trabajo como gerente de las oficinas centrales de A.A. Desde 1950, me he limitado al cumplimiento de algunos trabajitos en la oficina. Todas mis responsabilidades como director de servicios han sido transmitidas; el servicio mundial ahora vuela con sus propias alas. Afortunadamente, no me había quedado más tiempo del conveniente.
»Sin embargo, todavía es necesario que se desarrolle otro aspecto de nuestra estructura de servicio mundial. Tenemos que establecer otros centros de servicio mundial; además de los que han empezado a formarse en los últimos años.
»Hace mucho tiempo, nos dimos cuenta de que la oficina de Nueva York no podría prestar para siempre todos los servicios generales a todos los países de A.A. El por qué es fácil de entender: nuestra estructura centralizada se perjudicaría.
1. La centralización, si no se refrenara, tendría como resultado la creación de una ›capital‹ mundial de A.A. en Nueva York. Una centralización así, sin límite, no sería prudente, desde un punto de vista psicológico.
2. Excluiría la posibilidad de crear una dirección eficaz en el extranjero.
3. Otros países serían privados de la responsabilidad saludable de manejar sus propios servicios generales.
4. Desde un punto de vista administrativo, más centralización en Nueva York sería una inconveniencia. Por ejemplo, ¿cómo podría la oficina de Nueva York manejar y dirigir las relaciones públicas en Europa o Australia? Podemos seguir dándoles consejo si lo piden, pero nunca podríamos prestar servicios en países extranjeros, como hacemos en la región norteamericana.
5. Llegaría a ser difícil o imposible financiar una operación centralizada en Nueva York. Incluso ahora, aproximadamente el 15% de nuestro presupuesto para los servicios está destinado a las actividades de grupos en el extranjero. Solamente una pequeña parte de estos gastos se pagan con las contribuciones recibidas de países extranjeros; los grupos en los EE.UU. y el Canadá cubren la mayor parte.
»Es posible que algún día la población de A.A. en el extranjero exceda a la de Norteamérica. ¿Y entonces qué? ¿Estarían de acuerdo los grupos extranjeros —que no tienen ninguna representación en la Conferencia Norteamericana— en financiar las actividades de la O.S.G. en Nueva York en gran escala, sin poder decir nada respecto a la disposición de sus contribuciones?
»Afortunadamente, nos hemos dado cuenta de estos posibles problemas. Nuestro Manual del Tercer Legado de servicio y los Estatutos que contiene, aclaran que los EE.UU. y el Canadá —›la sección norteamericana‹— constituyen solamente una parte de la estructura eventual de servicio mundial. Esto quiere decir que, a tiempo, y de acuerdo con consideraciones de geografía, lenguaje y necesidades actuales, otros centros pueden ser creados para servicios en general.
»En esta coyuntura, se pueden hacer dos preguntas: 1) ¿Quisiera Nueva York excluirse totalmente de los servicios en el exterior? 2) ¿Debe cada país en el mundo entero mantener una oficina de servicios generales, con muchos gastos, con el solo propósito de copiar la oficina norteamericana?
»A la primera pregunta, respondemos: ›no‹. Solamente quisiéramos transferir, poco a poco, aquella parte de neustra responsabilidad en el servicio extranjero que sea posible. La Oficina de Servicios Generales en Nueva York seguiría compartiendo su experiencia con los centros nuevos; pero al mismo tiempo transferiríamos, lo más que pudiéramos, nuestros poderes administrativos a los nuevos centros de servicio en el extranjero.
»A la segunda pregunta, también respondemos: ›no‹. No creemos que los países que tienen una población pequeña de miembros de A.A. deban administrar por sí mismos todos los servicios de A.A. Por ejemplo, algunos países podrían trabajar juntos para establecer una oficina común de servicios generales. Puede que muchos países nunca necesiten más que un comité de servicios generales. Como de costumbre, los miembros de dicho comité servirían por rotación; serían nombrados por representantes de los grupos en las convenciones nacionales anuales. Sin duda, lo mejor sería elegir este comité según el ›método del Tercer Legado‹. Se podría autorizar a este comité encargarse de los asuntos de interés general y actuar de enlace con los demás centros de servicios generales.
»Esta modesta misión establecería en cada país interesado una organización rotativa nacional, e inclusive los miembros estarían mejor informados sobre los servicios de A.A. Así podrían prepararse para asumir las responsabilidades más grandes, de presentarse éstas más adelante. Un comienzo igual que éste se podría iniciar inmediatamente en muchos otros países de población pequeña, lo cual no costaría mucho. De esta manera, la evolución de un servicio ordenado sería creada.
»Naturalmente, en Nueva York estamos completamente dispuestos a animar y ayudar a los centros de servicios generales y de literatura ya existentes o que se planean en un futuro próximo —como lo hemos hecho desde hace algunos años—.«
»Aquí en Nueva York opinamos que una conferencia, compuesta de delegados extranjeros, elegidos por primera vez en aquellos países que tienen una población grande de A.A., debe convocarse para reunirse aquí con nosotros en el otoño de 1969. El propósito de la conferencia sería considerar, en todo aspecto, la evolución futura del servicio mundial. Como ensayo, hemos conducido una encuesta, con el fin de determinar la conveniencia de un proyecto exploratorio de este tipo; la idea ha sido acogida con mucho entusiasmo por los países en el extranjero.
»Antes de convocar esta conferencia, tenemos que obtener la aprobación oficial de nuestra Junta de Servicios Generales en su reunión de enero de 1968, y la de la Conferencia de Servicios Generales Norteamericana, en abril de 1968. Tengo la esperanza de que nos autoricen a efectuar esta asamblea y de que se asignen fondos adecuados para cubrir el costo de nuestra contribución en los gastos.«
La propuesta fue aprobada entusiasticamente por los custodios y por los delegados a la Conferencia de EE.UU. y Canadá de 1968.

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Nota : Esta información ha sido obtenida directamente de la Gran Reunion de la Americas http://www.redelaweb.org/

A.A .Antiguo preambulo de 1940








1940 AA Preamble
A.A. viejo preambulo - 1940


Estamos aqui reunidos porque nos enfrentamos al hecho de que no tenemos poder con el alcohol y somos incapaces de hacer cualquier cosa al respecto sin la ayuda de un poder mas grande que nosotros mismos.
Creemos que los puntos de vista religiosos de cada cual, si es que los tiene, son asuntos suyos. El unico proposito del programa de alcoholicos anonimos es mostrar que puede hacerse para obtener la ayuda de un poder superior a nosotros sin tener en cuenta cual puede ser nuestra cocepción de ese Poder Superior a nosotros mismos.
Con el fin de formarnos un habito de dependencia y referir todo lo que hagamos a ese Poder Superior, debemos al principio aplicarnos con diligencia. Muchas veces repitiendo estos actos, llegan a ser habituales y la ayuda se convierte en algo habitual para nosotros.
Todos nosotros hemos llegado a saber que como alcoholicos estamos sufriendo de una seria enfermdad para la cual la medicina no tiene cura.
Nuestra condición puede ser el resultado de un aalergia la cual nos hace diferentes de otras personas. Nunca ha habido tratamiento que conozcamos ni cura permanete. La unica creencia que tenemos es ofrecer abstinencia absoluta, el segundo significado de A.A.
No se pagan honorarios ni cuotas. El único requisito para ser miembro es un deseo de parar de beber. Cada miembro salda su deuda ayudando a otros a recuperarse.
Un Alcoholico Anonimo es un alcoholico que a través de la aplicación y adhesión a el programa de A.A. ha renunciado al uso de cualquier bebida alcoholica en cualquier forma.
En el momento en que tome una gota de cerveza, vino, o cualqueir otro tipo de bebida alcoholica automaticamente pierde su estatus de Alcoholico Anónimo.
A.A. no está interesada en la sobriedad de bebedores que no tengan el sincero deseo de permanecer sobrio todo el tiempo. No es reformadora de nadie, solo ofrecemos nuestra experiencia a aquellos que la quieran.
Tenemos una salida en la cual todos podemos estar absolutamente de acuerdo y unirnos en armoniosa acción. Raramente hemos visto fallar a una persona que ha seguido concienzudamente nuestro programa. Ahora te puede o no te puede gustar este programa, pero el hecho es que funciona. Es nuestra única oportunidad para recuperarnos.
Hay una gran cantidad de diversion en la comunidad de A.A. Algunas personas pueden sorprenderse de nuestra aparente ligereza, pero justo debajo hay una gran seriedad  y una completa conciencia de que nosotros debemos poner las cosas que van primeras, las primeras,y para cada uno de nosotros lo primero es nuestro problema alcoholico. Beber es morir. La Fe debe trabajar 24 horas al día en nosotros o perecemos.

Para conseguir el adecuado tono para esta reunión os pido que inclinemos nuestras cabezas por unos momentos de silencio, oración y meditación. Deseo recordaros que cualquier cosa que se diga en esta reunión expresa nuestro punto de vista de hoy y de este momento.
 Nosotros no hablamos por  A.A. como un todo y ustedes pueden estar o no estar de acuerdo, de hecho, se sugiere que no se preste atención con aquello que no se pueda conciliar con el Libro Grande.
Si no tiene Libro Grande, es hora que se lo compre. Lealo, estudielo, vivalo, prestelo, expandalo, y entonces aprenda de el lo que significa ser un A.A.
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Nota : El anterior era el preambulo que se leia en las reuniones de A.A. con anterioridad a que apareciese el actual preámbulo , cuya información histórica se puede obtener en la pagina de Alcoholicos Anonimos y que es la que sigue aqui

Henry G. (Hank) P.






Henry G. (Hank) P.
1895-1954
Biography by Mike O. of 

"El grupo de estudio del Libro Grande de Alcoholicos Anonimos Simplemente Hazlo " 


DeBary, Florida.

    Hank P. era un hombre de negocios todo terreno quien fue el primer alcoholico en recuperarse en Nueva York, siguiendo a Bill W. De ahí que Hank fuese el AA nº 2 . El tuvo una contribución vital para AA ; sin Hank P. el libro grande nunca hubiera sido publicado.


    Hank nació el 13 de marzo de 1.895 en Marion, Iowa en el seno de una familia que había vivido en el area por varias generaciones.Estaba tan bien dotado para los negocios que un asociado suyo lo describe como capaz de producir una buena idea para un negocio cada minuto.     El habia sido un ejecutivo de la Standard Oil de New Jersey que fue despedido debido a su bebida. Hank se trató en el hospital Carles B. Towns de Manhattan.




Carles B. Towns de Manhattan




 Conoció a Bill en el otoño de 1.935. Fue el primer alcoholico de NY en permanecer sobrio por un periodo significativo de tiempo, además de Bill. Estuvo sobrio aproximadamente por cuatro años, antes de que volviese a beber.    

     Se le menciona en "La opinon del doctor ( pagina XXIX del Libro Grande ). El Dr. Silkworth le describe conmo un caso patologico de deterioro mental, pero Silkworth añadió, " adopto el plan descrito en este libro", y el doctor admitió que a duras penas reconoció a Hanks cuando le vio un año mas tarde.

Pero quizas mas importante es que a Hank se le atribuye una gran intervención en el capitulo del Libro Grande " a los empleados " ( Algunos historiadores incluso creen que Hank escribió enteramente este capitulo excepto los primeros dos parrafos )     


Después de que Bill y Lois W. perdiesen su hogar en el 182 de Clinton Street, Brooklyn,


Lois W. en el Clinton Street, Brooklyn en los sesenta

se trasladaron a Montclari, New Jersey , el 26 de abril de 1.939, y vivieron con Hank y su esposa Kathleen Nixon. Hank y Kanthleen se habían mudado a Montclair desde Teaneck, después de que Hank alcanzase la sobriedad ( Se le menciona de nuevo en el libro grande en la página 163 como " ....un hombre que había vivido en una gran comunidad ". esa referencia es a Montclair )
    Hank P. era un hombre agradable y bastante guapo. Era alto, de anchos hombros, y pelirrojo y  durante la escuela había sido un buen atleta. El y Katheleen tuvieron dos hijos    : Henry G. P., Jr. (Hank, Jr., yRobert Stewart P. y al menos un nieto .


Hank era agnostico cuando ingresó en AA , pero evolucionó espiritualmente hacia la creencia en una "poder universal". Él y Jim B. siguierrron la lucha contra cualquier mencion a Dios en el Libro Grande. Hank P. y Jim B. querian dejar a Dios fuera del libro, para hacerlo un libro psicológico y referirse solo a la naturaleza espiritual de la recuperación, producida por la practica de los principios de los Doce Pasos. La guerra verbal sobre si mencionar o no a Dios desembocó en el compromiso de la frase "-----como Le entendemos" que llegó a formar parte del Libro.


Jim Burwell
Hank alquilo una oficina por aquella epoca en el 11 de hill street, Newak. Esta oficina albargaba la compañia de Hank, honor Dealers. Era una firma corporativa.A traves de ella, los propietarios de gasolinerar podian comprar gasolina, aceite y componentes de automoviles a bajos precios a traves de uniones de compradores. Algunos pensaron que era el modo de Hank de regresar a la standar oil de donde fue despedido. . Pero el negocio ahora estaba aqui.Es posible que bill escribiese los dos primeros capitulos dl Libro Grande en esta oficina,


Entonces Hank se mudo a otra oficina en el 17 de william street en Newark, una manzana al norte de hill street. La nueva oficina, En el 601 miraba al este, la mejor posición. Pero a hank se le acabó el dinero, no pago el alquiler y el sheriff del condado le echó . Entonces hank se mudó a una ofiicna mas pequeña en la misma planta del mismo piso., el nº604 que miraba al oeste.Bill dictó mucho del Libro Grande a Ruth Hock en este edificio. Ruth fue la secretaria de honor dealers donde sirvio con lamisma eficacia y energia que lo hacia para AA
     
    Fue Hank el que estaba con mas fuerza detras de la idea de formar una compañía privada para publicar el Libro Grande. Los fideicomisarios dela fundacion de Alcoholicos Anonimos se habiarn opuesto a la idea de que fuese alcoholicos anonimos su propio editor.. Habria recompensas, seguro.  La autopublicacion produciría retornos financieros seis veces superiores  que  si solo se cobran royalties.Pero entre los fideicomisarios el sentimiento comun esra que asere los propios editores entrañaba riesgos, la mayoria de esas empresas fracasaban por por desconocer el negocio de la publicacion y ni Bill W. ni Hank tenian ni idea de tal negocio. La opinión fue expresada pro la mayoria de los fideicomisarios en una reunión de la fundación llevada a cabo el 11 de abriil de 1.938 ( En esa fecha la fundación fue establecida como una entidad de caridad, exenta de pagar impuestos y que ido almovimiento una forma legal y basada en Nueva York )T,

Hank le dijo a bill que ya que la junta de fideicomisario no iba a conseguir ni un centimo para lapublicación del proyecto, el y Bill no deberian esperar, sino publicar el libro por su propia cuenta. Ellos no tenian nada de dinero.Hank convenció a bill de que deberian constituir una compañía por acciones y vender estas acciones a los miembros ded la comunidad como una manera de obtener los fondos. Hank no solo convenció a Bill de que esta forma sería una forma exitosa para conseguir fondos, sino que le convenció de que era la unica forma en la cual el libro podria ser publicado. Bill se sentía reafirmado pues el muy respetado ejecutivo de publicaciones, Eugene Exman ede la harper brothers, le había dicho que los drafts de los dos primeros capítulos tenían muy buena pinta, y que una sociedad como la de bill y hank realmente poseerian, controlarian y publicarian su propia literatura.
Por lo tanto , Hank y Bill constituyeron la Works Publishing Company, el 21 de septiembre de 1.938, aunque hay algunos que piensan que nunca fue legalmente registrada. Emitieron 600 seiscientas acciones con un valor nominal de 25$ cada una. Bill y Hank recibieron cada uno la tercera parte de las acciones. Las restantes doscientas fueron vendidas a la comunidad de los alcoholicos. El dinero obtenido se emplearia en pagar el alquiler de la oficina de Newark y permitir que hank y bill continuaran con su trabajo de publicar el libro .  La fundación alcoholica recibiria los royalties de la venta del Libro Grande. Hank firmo las acciones como presidente. Las ventas iban lentas. 


     
      Hank P., el autonombrado presidente, habia manejado todas las finanzas de Works Publishing, pero mas tarde, cuando fue prguntado por el dinero, no tenía registros.Parecía que había mezclado los fodos por Works, Honor y la comunidad, junto con sus finanzas personales y no tenía ni idea de como separarlas.


La fecha de publicación del Libro Grande fue el 1 de abril de 1.939. Se imprimió por la Cornwall press, en Cornwall, New York. La oficina de derechos de Cpuright dice que se imprimieron 4.730 copias en la primera impresión. Las primeras diez copias se enviaron el 10 de abril de ese año a la oficina de newark que Hank y Bill compartían. Fue un momento de gozo !!!
     
    Pero las cosas pronto se torcieron para Hank. Primero , Bill obtuvo un código postal para su joven comunidad cerca del rio Hudson en el bajo Manhattan. Bill pensaba que este lugar era el mas conveniente para alcanzar el area que intentaba servir: New York, Long Island y New Jersey. Entonces Bill propuso mudar la misma oficina de la fundación alcohólica a un punto mas cercano a su buzon de código postal .Bill pensaba que no necesitaban la oficina de Newark; Hanks había cerado Honor Dealers. Pero, ya que había sido su oficina, Hank estaba preocupado con la decisión de Bill. La mudanza al 30 de Vasey Streer, room 703 el 16 de marzo de 1.940 molestó a Hank. Y cuando traslado los muebles de su oficina, Henk entro en colera, incluso a pesar de que el los había vendido a Bill ( los muebles permanecieron junto a Bill el resto de su vida. Primero fueron a el cuartel general de AA en Manhattan. Más tarde al estudio de Bill en su casa de "Wits End", "Stepping Stones", en Bedford Hills, en las pintorescas colinas del condado de Westchester, a norte de la ciudad de Nueva York )

Stepping Stones - hogar de Bill & Lois' enBedford Hills NY
 

      Para Hank este episodio preocupanete pareció haber sido lo de menos. En otros  aspectos de la vida empezaba a " chocar". Había empezado ( Como el Dr.Silkworth lo habia descrito previamente ) a estar " inquieto, descontento, e irritable"
Tenía un nuevo trabajo al oeste de New Jersey, trabajo que no le gustaba. Hábía intentado llevarse la oficina, los muebles, y también a Ruth Hock , con el.
Bill W. juanto a Ruth Hock en una reunion típica de un club de A.A.

      Mas alla de eso, Hank queria divorciarse de Kathleen, su mujer, y casarse con Ruth. Pero Ruth  rechazó irse con él, y en su lugar se fue a la nueva oficina del bajo manhattan con la joven comunidad de AA. Finalmente ella dijo " no " a los intentos de Hank de hacerla su esposa, negativa de la que culpó a Bill.
  Posteriormente Hak se resintió con Bill cuando ete le solicito que renortase sus cretificados de acciones en Works publisin Inc. Los miembros de A.A. habían decidido en 1.940 que todos los benfeficios de la venta de acciones deberían ir a la Fundación alcoholica. Decidieron que Bill y Hank deberian retornar sus acciones de Works Publishing. Y ellos, le solicitaron a cualquiera otros miembros que hubiesen comprado acciones que se las vendiesen al valor nominal.En este sentido, los alcoholicos razonaban, que la comunidad deberia poseer la propiedad del Libro Grande y de cualqueira otra publicacion en el futuro. Bill y el Dr.Bob recibirian los royalties por la venta del Libro Grande, de tal forma que ambos pudieran dedicar todo su tiempo a los asuntos de la comunidad.       



     Bill cumplio de inmediato. Devolvió sus acciones a la Fundación Alcoholica . Pero , Hank, quien había empezado a beber otra vez, no lo hizo. Mantuvo sus acciones hasta que un día apareció inesperadamente desaliñado, sin un centimo, y borracho en la oficina de Nueva York. Volvió con el asunto de los muebles de la oficina y exigió que se los pagaran, aunqeu ya se les habian pagado anteriormente. Bill le ofreció pagarle de nuevo, si dejaba sus acciones. Hank aceptó doscientos dolares y devolvió sus acciones. Mas adelante acusaria a Bill de aprovecharse de que estaba bebiendo.Hank abordó a Bill en mas ocasiones reclamandole dinero por los muebles, y Bill le pagó siempre

Entonces Hank se enteró que A.A. había becado a Bill con un pago semanal de 25$ por las ventas  del Libro, y consideró que el arreglo no estaba bien.Se resintió y se dice que se mostraba muy celoso de toda la atención que estaba recibiendo el cofundador de A.A. Bill W.      


El hijo primogénito de Hank, Henry G.P. Jr.  dijo mas tarde que hank siempre había considerado que bill le habia tratado injustamente con el asunto de las acciones, los ingresos de la venta del Libro y el asunto de los muebles. Años mas tarde las ventas del Libro se multiplicaron pero hank no recibió nada de dinero.

  Es dificil decir cuando excatamente Hank volvió a beber, pero parece que fue a finales de 1.939. Lois W. dice en su diario, el 6 de septiembre de 1.939 que la mujer de Hank, Katheleen P. le había dicho que hank estaba bebiendo el 6 de septiembre. Nunca se recuperó completamente, aunque tuvo algunos periodos de estar seco.
   
      Hank y Kathleen se divorciaron en 1.939, y Hank se volvió a casar dos veces, y volvio a la bebida de una manera no continua por al menos 11 años. Una de las mujeres de las que se casó y divorció fue la cuñada de pionero de Clevland, Clarece S. M.as tarde se casó con una heredera acaudalada de una familia de Huston . Murió en 1.950 de una hemorragia cerebral. Algunas fuentes dicen que Kathelen se caso con Wally Van A., quien se dice estaba involucrado de algun modo con la publicación del libro . Mas tarde , durante un breve periodo de secedad, Hank se caso de nueveo con Katheleen. Bastantes fuentes dicen que Kathelenn era también alcholica. El obtuario de Hank dice que Katheleen era su viuda.

Hank se trasladó a Ohio y empezo a expandir historias maliciosas sobre Bill, acusandole que habia dilapidado dinero de A.A. en su propio beneficio. A pesar del hecho de que Hank estaba bebiendo algunos en Ohio le creyeron, incluyendo Clarence S. que había mepezado AA en Cleveland. Un numero de miembros de Ohio empezó a clamar por la expulsión de Bill, acusandole de desonestidad financiera. Un A.A,. inclusó juro que el le conocia personalmente y que había cogido 65.000$ de A.A. en el año anterior. Varios miembros de Ohio querian secesionarse de AA debido a las acusaciones y a las revueltas.
      
   Para conocer la situacion personalmente , Bill y el Dr.Bob acelebraron una cena con todos los involucrados en juno de 1.942 en claveland. Despues de la cena todos se reunieron en un hotel, donde el comite local junto con un abogado y un contable interrogaron a Bill. Ambos el Dr.Bob y Bill W. tranquila pero firmemente rechazaron las acusaciones y respondieron todas las preguntas. Bill W. presentó al comite una reciente auditoria, que mostraban claramente sus ingresos de 25$ a la semana pro la venta de libros. Un pago identico fue acordado para el Dr.Bob. El comite examinó cuidadosametne la auditoria, y exoneró completamente a Bill, y le presentaron sus disculpas. 
 Bill y el grupo de Cleveland en 1.950


Pero emocionalmente bill W. fue afectado, por haber sido tratado de esta forma por un hombre al que habia ayudado a parar de beber y que una vez fue su socio.
     
Hank murio el 18 de nero de 1.954 en el hospital mercer dos meses despues de su 59 cumpleaños. lois W. dijo que su muerte se ddebió a la bebida. Otros lo dudaban. Su obtuario decía que murio despues de una larga enfermedad. Algunos otros hicieron notar que sus continuas peleas con bill W. le mantuvieron alejados de regresar a A.A.
  A pesar de los dolores y problemas que Hank causo en sus ultimos años de vida, Alcoholicos Anonimos parece estar en una gran deuda con Henry G. (Hank )P. Ruthe Hock, quien lo vivió todo, dijoq ue definitivamente el Libro Grande no se habira escrito sin Bill, y que seguramente no se hubiera publicado sin Hank. Su historia " elno creyente " apareció en la primera edición del Libro  del que fuera un tan buen ijnstrumento para que fuese publicado
     
FUENTES : The archives of the AA General Service Office; AA publications: "Alcoholics Anonymous", "Alcoholics Anonymous Comes of Age", and "Pass It On"; "Lois Remembers" by Lois Burnham W.; "Bill W." by Francis Hartigan; "Not-God" by Ernest Kurtz; "Bill W. And Mr. Wilson" by Matthew J. Raphael; The Hopewell (N.J.) Herald; the US Copyright Office, Washington, DC and AA historians Al R. and Joe H.
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I'm grateful for the above sources. Any errors are my own.
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Written/researched during 1997 by Mike O. of "The Just Do It Big Book Study Group of Alcoholics Anonymous," DeBary, Florida. (Author Revised: 1998, 1999, 2000, 2001.)
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